“Sin territorio no se puede”: entrevista a Ingrid Conejeros

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por Daniela Machtig,
Gustavo Ramírez
y Cristián Pacheco

En: La Raza Cómica

Como vocera de la machi Francisca Linconao, una de las acusadas “preventivamente” en el caso Luchsinger–Mackay, Ingrid Conejeros nos comparte su pensar y sentir sobre el escenario actual en la región. En un contexto en que las organizaciones de resistencia y solidaridad con Wallmapu intentan romper el cerco mediático para exponer la violenta relación que sostiene el Estado (y el capital forestal) con el pueblo mapuche, pedimos a la werkén que nos hablara sobre las implicancias que tienen las persecuciones a autoridades tradicionales y ancestrales, tanto a nivel comunitario como en la esfera familiar. Además del citado caso, Ingrid se refiere al denominado caso “Iglesias”, reafirmando la idea que está detrás de la criminalización al pueblo mapuche: “hay una persecución declarada hacia las autoridades tradicionales y hacia los hermanos mapuche que están liderando procesos de reivindicación territorial”.

— A propósito de la relación del Estado con las comunidades indígenas, pero sobre todo con el rol de las mujeres indígenas, en este caso con la machi Francisca: ella cumple un rol simbólico, primordial en una comunidad, y justamente a ella se la apresa. Suponemos que también se trata de un gesto de violencia simbólica, puesto que la figura de la machi ocupa un lugar importante en el engranaje de las prácticas comunitarias indígenas, que el Estado al parecer quiere despojar.

Tú estás expresando bien claro y conciso lo que representa en el fondo. Esa parte simbólica a la que tú te refieres, pues es muy muy importante la figura de una machi en este caso. Para el pueblo mapuche no es tan sólo una autoridad espiritual, sino también, concretamente, es alguien por quien nosotros nos movemos, nos mejoramos, nos mantenemos saludables espiritual y físicamente. Entonces es un eje central de nuestra cultura. Las autoridades tradicionales –la machi y los machis– son representantes de todo lo que es nuestra cultura: de la lengua, de la cosmovisión, de la filosofía mapuche, de la conexión que tenemos con otros que no vemos. Otros, por decirlo así: seres que no están materializados. Y nosotros recibimos todos estos mensajes o esta comunicación a través de las machis y los machis. Entonces, por supuesto que coincido o estoy en la línea con lo que tú señalas, donde realmente hay una persecución directa, violenta y brutal hacia la figura, en este caso, de la machi Francisca Linconao. No tan sólo por lo que representa para el pueblo mapuche, sino también por la amenaza que ella representa al ser una mujer que sobresale un poco sobre el resto de las mujeres indígenas. Me refiero al pueblo mapuche, dentro de este territorio, ya que ella es una mujer que también fue capaz de tomar las herramientas legales vigentes (como el convenio 169 de la OIT) y hacer una demanda en contra de grandes latifundistas que prácticamente son intocables en la región. Y ganarles. Ganar en tribunales, ganar invocando esa ley, y exigir la protección de un cerro. Ahí tenemos un precedente gigantesco de lo que es la defensa no sólo de un territorio por un territorio, por tenerlo, sino que la defensa y la protección de lo que hay en el territorio. Ella hace la demanda para proteger árboles nativos, ojos de agua –que le llamamos nosotros menoko– y plantas medicinales que crecen en estos ecosistemas. Por lo tanto, la machi Francisca Linconao encarna muchas dimensiones de una mujer, de una mujer indígena, pero también de una persona que lidera respecto al hecho de no tener miedo, de enfrentar, de atreverse y, también, de ganar. Eso es algo que en estos momentos ha sido atacado brutalmente por las policías, por los jueces y también por los medios de comunicación.

— ¿Qué te ha parecido la respuesta de la izquierda o de los sectores populares organizados en defensa de la machi? Y, por otro lado, ¿qué tan extendida es su figura como mujer dentro del resto de los pueblos indígenas y sobre todo de las mujeres indígenas?

En general, las personas de izquierda, o que tienen que ver un poco con esta resistencia hacia el sistema capitalista, han mostrado, en alguna forma, una adhesión a la causa. Ha sido importante, pero yo siento que no ha sido todo lo grande que debería ser. Creo que estamos aún, como mapuche, en deuda con nuestras autoridades ancestrales, y siento que el pueblo chileno consciente también está en deuda con dar ese apoyo más firmemente y en toda línea, desde todo espacio posible. La machi Francisca ha recibido apoyo transversal de sectores que pertenecen a partidos políticos, de muchas mujeres que se han movilizado desde su ideología feminista o desde su defensa sin ideología hacia la mujer, sólo por ser mujer; y también desde agrupaciones, asociaciones, centros de estudiantes. O sea, ha habido un apoyo transversal, y eso yo creo que hay que agradecerlo y hacerlo notar. Pero también siento que debería ser mucho más grande.

— Respecto al feminismo que mencionas, Aura Cumes, en una entrevista que dio para nuestra revista, hablaba de las diferencias en el feminismo, este feminismo más blanco, por ejemplo, donde la relación entre mujeres se da sólo por ser mujer. Cumes, que es indígena guatemalteca, aludía a que ese feminismo es insuficiente para enfrentar los problemas de la mujer indígena, puesto que la mujer indígena tiene una experiencia distinta a la que vive en una metrópolis como Santiago. ¿Estarías de acuerdo con esa afirmación? ¿Te parece que sería una mirada feminista insuficiente respecto al caso de la machi?

Yo no me declaro feminista y no conozco toda la completitud de lo que significa ser feminista, por lo tanto nunca hablo respecto a esto desde una posición ligada al feminismo. Lo que yo te puedo decir es que han sido distintas organizaciones de mujeres, más que feministas o no feministas, las que se han sumado al apoyo hacia la machi. En ese sentido, yo entiendo que hay una unificación de un sentimiento de dar apoyo por el tema del género, pero respecto a este feminismo blanco o a otras corrientes feministas no soy capaz de darte un panorama sobre si nos sirve o no nos sirve, porque la verdad es que en la realidad de las mujeres mapuche está muy lejos de plantearse aún, quizás, este tema del feminismo. Yo creo que eso está muy ligado a lo académico, al desarrollo de ideologías dentro de las ciudades, pero no en las comunidades, en este caso, mapuche.

— ¿Cuál es el panorama judicial hoy por hoy? Tomando en consideración lo que tú decías, la débil respuesta de la sociedad en su conjunto, ¿qué te imaginas que podría ocurrir o cuál serían nuestras herramientas para poder presionar de alguna forma para que se resuelvan estos casos lo antes posible?

A pesar de que podemos decir que la respuesta es un poco tímida, ha habido respuesta, ha habido apoyo. Y yo creo que ese apoyo ha sido muy importante, desde el punto de vista de lo que ustedes también están haciendo, que es retransmitir la información y dar espacio para que las personas que estamos en esta omisión de los medios de comunicación y estamos expuestas siempre a la tergiversación o satanización (o como se le quiera llamar) mostremos nuestra realidad. Eso ha abierto un montón de puertas hacia otras personas que desconocen el tema mapuche, que se han informado y han sido capaces de sensibilizarse a través de ello. Una estrategia muy importante que nosotros hemos usado en la defensa de la machi para romper el cerco mediático ha sido precisamente alianzarnos con medios de comunicación independientes, comunitarios, de la índole que sea, pero que tienen autonomía informativa. Y eso nos ha permitido presionar bastante al gobierno. Porque siempre han dicho, cuando hablan sobre un tema judicial, que no existe una relación entre lo judicial y lo político, y eso es absolutamente falso. Nosotros si no hubiéramos hecho una presión gigantesca sobre la presidenta de la República, sobre el Gobierno, sobre la ministra del SERNAMEG, no hubiéramos tenido a la machi en este arresto domiciliario que está ahora, y todavía estaría en la cárcel. Entonces esto también ha sido el resultado de un trabajo comunicacional fuerte que se ha hecho, yo creo que la tarea va por ahí. La tarea o el trabajo sigue yendo por esa línea, de mantener alianzas con los medios de comunicación que nos están dando apoyo y nos están abriendo esa ventana o esa puerta hacia otras personas, hacia conciencias que se abren y que poco a poco van haciendo esta fuerza que se necesita para poder llegar a la justicia. Porque de otra forma habrían muchas más condenas, y yo creo que estaríamos prácticamente viendo repetirse de nuevo el montaje y la condena. En este caso se repite el montaje. Pero el montaje se está destapando y se está cayendo gracias a la presión, a esa fuerza que se ha hecho en conjunto con distintos medios de comunicación y organizaciones.

— Estamos muy de acuerdo, algo tratamos de hacer, pero por supuesto ha sido mucho más importante el trabajo que ha hecho Mapuexpress, cuyo colectivo actualmente también está siendo perseguido. Es difícil romper el cerco, y nosotros también reconocemos cierta ignorancia sobre lo que sucede allá en Wallmapu desde Santiago. Quisiéramos también conocer si es que tienes a la mano algún otro caso para comentarnos.

Por supuesto. Sabes que está todo tan convulsionado y, como bien lo decíamos recién, hay tanto recorte de las noticias, hay un sesgo gigante, una discriminación mediática también. Aparte del caso Luchsinger–Mackay, donde hay once personas involucradas (incluyendo a la machi) que están en este momento en juicio, y donde poco a poco se están cayendo las pruebas (y no habían pruebas, prácticamente), aparte, digo, hay otros casos que son muy graves que están sucediendo, también ahora y que les puedo mencionar, como es el caso “Iglesias”. El caso “Iglesias” es el de cuatro hermanos mapuche que fueron arrestados el año pasado después que ocurrió un atentado a una iglesia. Sin ninguna orden judicial, sin ninguna sospecha, sin ninguna prueba, fueron arrestadas cuatro personas que iban en un vehículo, y ahí también hay una figura importante para nosotros, que es un longko. Por supuesto que por ser longko y por participar en un proceso de reivindicación territorial les pesa ya una condena previa, y en cualquier momento pueden ser judicializados por un caso.

Yo no estoy diciendo que las cosas no sucedan. No estoy diciendo en ningún caso que no haya ocurrido, por ejemplo, la quema de una iglesia o que no se hayan quemado camiones. Pero el tema es que se están tomando a personas señaladas como dirigentes y líderes en ciertas comunidades, sin que existan pruebas. Ese es el tema grave de lo que sucede acá. A la machi, por ejemplo, la tomaron sin que hubiera una sola prueba que la relacionara con el hecho por el cual se la está queriendo condenar a cadena perpetua. Eso es lo grave. Y en este caso, en el caso “Iglesias”, hay cuatro hermanos mapuche donde tampoco hay ninguna prueba que los pueda vincular al hecho. Hay una persecución declarada hacia las autoridades tradicionales y hacia los hermanos mapuche que están liderando procesos de reivindicación territorial. Ahí hay una situación que se hace notar mucho. Y el tema es que se está aplicando la Ley Antiterrorista. Entonces, aunque ellos salieran absueltos en el juicio, ya van a haber pasado más de un año y medio o casi dos años encarcelados. En el caso Luchsinger, los hombres (porque la machi alcanzó a estar nueve meses encarcelada) ya llevan un año y cuatro meses presos. Por lo tanto, si salen absueltos, ya van a haber pagado en cárcel todo eso, simplemente por ser mapuche.

— Sabemos también que hay hijas, hermanas, madres, tías y abuelas detrás de esos jóvenes encarcelados, nos imaginamos que hay otras formas en las que se afectan a las familias mapuche: las mujeres que tienen que ir a las cárceles a ver a sus parejas, a sus hermanos, a sus familiares. Ahí también es otro tipo de violencia la que se ejerce y que sufren en gran medida las mujeres en la zona.

Eso de pronto es una de las cosas que más se invisibilizan, que menos nos damos cuenta. Y es más duro todavía. Porque en la cárcel (en algunos casos, sobre todo cuando son hombres) están dispuestos a asumir un proceso judicial sabiendo que son inocentes, a esperar el tiempo que tengan que esperar. Y ojalá se haga presión y que puedan salir antes. Pero ellos son capaces de resistir. Y el tema es que las familias quedan absolutamente desamparadas. Las mujeres, como bien decías, las madres y los hijos también. No hay ningún estamento de este sistema que se haga cargo de ver qué pasa con esas familias. Solamente tenemos ahí la solidaridad y el apoyo entre nosotros, que de pronto no es tan fuerte, y tampoco tenemos tantos recursos. Porque la parte económica es una avalancha tremenda que cae sobre las familias. Cuando dejan de tener al padre en casa, al hijo, al hermano, la familia se viene abajo, porque tienen que dedicarse permanentemente a ir a ver a sus familiares encarcelados, pagar pasajes, sostenerlos en la cárcel y sostenerse ellos mismos. Hay familias que vienen del campo. Entonces la solidaridad en estos casos ha sido lo único que ha podido darles cierto apoyo.

Y otra cosa súper importante que tampoco se ve, y está ahí, debajo del agua, es el daño psicológico tremendo con que quedan los chicos. Yo he visto a niños que primero dejan de ir al colegio, luego tienen depresión. He visto a mujeres que entran en depresión también. Para ser bien concreta y dar un caso bien terrible: los jóvenes del caso “Iglesias” que te mencionaba, los tres hermanos Trangol, fueron encarcelados el 9 de junio del 2016. El padre de estos jóvenes estaba enfermo. Comenzó a llorar. Su esposa nos contó que comenzó a llorar desde ese día, hasta que cinco días después se murió. Esa persona, ese padre, se fue a la tumba con la pena de ver a sus hijos encarcelados y sus hijos no pudieron ir a despedirlo estando presos. No se les permitió ir al Eluwun, que es una tradición nuestra tan importante. Entonces, ¿quién les va a devolver a ellos ese daño causado? Aunque salgan absueltos, aunque los indemnicen, jamás nunca van a recuperar a su padre y sanar el dolor de no haber asistido a la ceremonia fúnebre. Esa madre, aparte de tener a sus hijos encarcelados, pierde a su marido, la señora Marta Galindo. Esa familia quedó absolutamente destruida. Y nadie, nadie se hace cargo. Nadie está desde una posición siquiera asistencial siguiendo ese tema. Es bien terrible, hay muchas familias que están pasando por estas judicializaciones y el sistema penal es muy duro. Los gendarmes y el sistema penal dentro de las cárceles también son discriminatorios, hay maltrato, hay mucho maltrato. Eso les podría contar.

— Todos tenemos cierta noción de las terribles cosas que están pasando en Wallmapu. Pero este escenario que tú nos puedes armar de lo que ocurre detrás de un caso, lo que ocurre con la familia, en este caso una mujer que se queda viuda, que se queda sin hijos, sin sustento económico, depresión, etcétera… nos ayuda a completar un poco el panorama para entender lo terrible de la situación a un nivel cotidiano, más íntimo, en verdad una tragedia.

Esperamos que todo resulte bien. A pesar de todo, nosotros seguimos estando vivos, seguimos estando felices de estar vivos y de todavía tener territorio. Y de quizás esperar que las generaciones que vienen sigan viendo lo que nosotros hemos podido vivir y ver acá: todavía quedan ríos libres, todavía queda aire limpio, no todo está contaminado. Y eso es lo que queremos también tener, vida para nuestros hijos, para las generaciones que vienen. Y seguir siendo mapuche, porque sin territorio no se puede.

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