“Si tú hablas con los niños y niñas, ellos saben que las policías no están ahí para cuidarlos”. Entrevista a Karla, psicóloga, integrante de la Red*.

Imagen obtenida desde internet

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Entrevistador (E): Nos encontramos con la lamgnen Karla, psicóloga que trabaja con el tema de violencia en la infancia en el sector de Tirúa. Nos contabas que estás trabajando en un estudio o en un informe en relación a los impactos de la violencia en las niñas y niños mapuche.

Karla (K): Efectivamente, desde hace algún tiempo que, en realidad, ha sido un proceso no breve, diría que más bien largo, de recoger antecedentes respecto a las situaciones de represión que han vivido distintos niños y niñas en el territorio. Estas situaciones tienen que ver con niños de comunidades de Tirúa, pero también de Cañete, porque la situación que se vive afecta a todos los niños y niñas.

E: ¿Prácticamente todas las semanas hay un hecho que se relaciona con la violencia en esa zona?

K: Más que semanalmente haya una situación puntual de represión, sí existe, por ejemplo, la violencia simbólica constante de la militarización, de las tanquetas. En este momento sabemos lo complicado del contexto actual, de esto del Comando Jungla, ver este famoso anfibio que, al final, lo toman como una talla pero es una maquinaria súper grande, es súper violenta de ver, o sea, hasta nosotros, adultos, tú lo ves y dices… o sea, es como desproporcionado. Y tú te preguntas bajo qué lógica, si toda la gente se mueve de manera tranquila en Tirúa. Entonces evidentemente te das cuenta que ellos más bien están cuidando las forestales que haciendo otra cosa, porque en sí la gente está siempre súper tranquila y pueden circular libremente. Entonces, atenta directamente contra esto de vivir libres y sin represión, porque están ahí constantemente, y se ha agudizado. De hecho, se paran siempre al frente de dos escuelas que son súper emblemáticas y siempre están ahí constantemente el estímulo de amedrentamiento.

Entrevistadora (EA): Y desde tu posición de psicóloga y como experta en el tema, ¿qué crees que es lo que más resienten los niños, esta cosa de que las policías estén permanentemente en la zona, el relato quizás que pudieran escuchar de otros niños más grandes o de adultos?, ¿qué es como lo que más pudiese afectar la libre infancia de los niños y niñas, por llamarlo de alguna manera?

K: Hay distintos niveles, pero en definitiva siento que este tema se instala también como en sus concepciones, porque al final ellos tienden a normalizar una serie de situaciones y también tienden como a pensar finalmente que están en una situación de guerrilla o de guerra, y en realidad no tiene que ver con eso. Ahora, ¿qué es lo que más les afecta? Evidentemente sienten miedo después de ver este tipo de situaciones, sobre todo cuando han tenido vivencias cercanas. Al menos las situaciones que yo he podido apoyar, contener, con algunos niños y niñas evidentemente después, frente al estímulo, es como el temor, el pensar que le va a pasar algo a su familia. En definitiva, el no vivir tranquilos. Pensar que van a entrar a tu casa, a tu comunidad, es una cosa que está ahí, que está presente. Y, como te decía, a veces se paran afuera de la escuela, o sea, el hecho ya de verlos tiene que ver con…

EA: Como de la permanencia en el territorio, el decir ‘aquí estamos y aquí estamos’.

K: Claro, estamos aquí. Si tú hablas con los niños y niñas, ellos saben que las policías no están ahí para cuidarlos a ellos. Entonces no se sienten protegidos, al contrario.

EA: Al final la figura de la policía pasó a ser desde el protector hacia el agresor, hacia el victimario.

K: Claro. Y como que en el fondo se desconoce los alcances que esto puede tener, lo que pueda pasar. Y esto hace que los niños y niñas estén alerta respecto a ciertas situaciones, o más bien los adultos, pero los niños perciben que eso pasa en sus familias, perciben que eso pasa en su comunidad. Entonces, yo siento que es súper complejo y también es muy injusto que ellos tengan que vivir eso por el sólo hecho de vivir en Tirúa. Por ejemplo, por vivir en Tirúa tienen que estar constantemente con un estímulo de amedrentamiento, de temor.

E: Nosotros constantemente vemos en el otro lado del mundo, como en Palestina, una situación de agobio, una situación de hostigamiento, una situación de genocidio, en la que están involucrados muchos niños, muchos niños y niñas asesinados, en realidad. Hasta acá, el Estado chileno me parece que tiene como cierta consideración en ese sentido (el de no asesinar abiertamente a niños y niñas), pero no en términos de evitar generar traumas o estrés postraumáticos a partir de situaciones y hechos de violencias, que era lo que comentábamos recién. Esperamos no llegar a la situación que se vive, por ejemplo, en Palestina. Pero quizás en términos más estrictos, digamos, desde tu disciplina, ¿cuál podría ser el efecto a largo plazo de estar sometido a constantes situaciones de estrés sobre todo en la etapa de la infancia?

K: Ahí tú mencionaste algo que tiene que ver con el estrés postraumático que sí es un trastorno que se configura muchas veces en algunos de los niños y niñas que han presenciado hechos de violencia, sobre todo cuando han estado en situaciones más de cerca o vivenciando alguna situación de violencia, sí configura una situación de estrés postraumático, de que no puedan dormir, de que estén con ansiedad permanentemente. Eso sí se produce. Lo hemos visto, lo hemos documentado. Situaciones de tortura que, por ejemplo, pasaron en Cañete y uno ve cómo esas experiencias configuran un cuadro de estrés postraumático. Ahora, el daño puede ser como las consecuencias y estas pueden ser diversas, siempre va a depender de cada niño y niña, de las herramientas que tenga su familia. Pero en sí vivir un hecho traumático va a provocar que tú cambies tu vida, cambies tus concepciones. Esto que yo decía, que tengan miedo a ciertas cosas, o sea, es un antes y un después de un hecho traumático.

E: En relación a lo que expones, ¿cuál es tu interpretación en relación a la violencia ejercida en las comunidades y particularmente en la niñez?, ¿qué crees que busca el Estado chileno?

K: Evidentemente tiene que ver con un conflicto económico, de intereses, de poder. Pero al final las niñas y niños son los que se van más perjudicados. Yo siento que tiene que ver con un tema de control, de amedrentar, que la gente al final sienta miedo. ¿De qué se trata la represión? De que la gente no tenga ganas de hacer cosas, que no tenga ganas de luchar, de hacer recuperación territorial, que no tenga ganas de defender sus derechos. Yo siento que una segunda lectura de lo que planteas, tiene que ver con que ellos quieren controlar que no pasen ciertas cosas. Ahora, evidentemente los niños y niñas que crecen con esto después, y muchas veces, sienten mucha rabia contra el Estado y contra todos estos procesos en que se ven injustamente involucrados. Y al final el tema de la cultura mapuche, que siempre hay un tema de familia, de comunidad, se trata de atacar a uno pero eso termina afectando a todos, o sea, al final todos se ven afectados. Lo mismo sucede con el tema de los presos políticos mapuche, los niños y niñas también sufren mucho con esas situaciones. Yo siento que quieren dañar, que quieren controlar.

EA: Con respecto a lo mismo, a lo que estabas hablando acerca de que los niños y niñas cambian un poco la manera en que ellas y ellos ven el territorio, la forma en la que viven, ¿cuál es la importancia de una instancia como esta para los niños y para sus mamás? No olvidemos que son las mamás las que hacen el aguante con los niños y niñas; cuando están los hombres presos son las ñañas las que se quedan a cargo del campo, de las casas.

K: Sólo comentar también que, por ejemplo, a veces hay familias que no muchas veces han estado tanto en el tema de la defensa de sus derechos e igual les ha tocado la represión, y lo que uno ve es que ellos al final igual se terminan empoderando, y terminan queriendo apoyar y aliarse porque es una situación de injusticia que es tremenda. Ahora, con respecto a esta instancia, evidentemente son muy importantes. Nosotros en Tirúa tratamos de hacer este trabajo a través del arte, a través de la resignificación, de la sublimación, o sea, decir cómo los niños y niñas igual tienen el espacio, porque el Estado no genera espacios donde los niños opinen, participen. Al final, el niño siempre es visto como un objeto, como un objeto donde los adultos le dicen qué tiene que hacer, estando presente de manera muy evidente el adultocentrismo. Entonces, este encuentro de partida los está haciendo protagonistas de este propio proceso. Y también les estás diciendo algo que es súper importante frente a cualquier trauma, y es que nosotros les creemos, que nosotros estamos con ellos, que a pesar de todo lo que viven, la familia va a estar ahí con ellos frente a estas situaciones. Entonces, yo siento que es muy importante porque tratamos de ayudar a que esta situaciones violentas también puedan tener esa contención y que los niños y niñas igual puedan desarrollar herramientas, o sea, ellos tienen que desarrollar herramientas para defender sus derechos; sus derechos en tanto niños y niñas, y el día de mañana sus derechos humanos. Además la instancia de encuentro siempre genera como estos elementos protectores para ellos y ellas, que en realidad es fundamental. Y para toda la infancia oprimida, en realidad, eso es lo que tenemos que centrarnos los que trabajamos en esto. Generar herramientas, encuentros. Ellos necesitan de estos espacios.

E: ¿Cómo ve usted la relación institucional, como la intención institucional en relación a este tema, las políticas?

K: Hay distintos nivele. Al menos donde yo trabajo igual el gobierno local ha permitido que estos también sean temas. Pero siempre hay ciertas restricciones. Hay un tema de que el Estado vulnera los derechos, pero también es el que debe, de alguna forma, reparar. Entonces, igual es un tema complejo. Pero yo siento que depende de donde uno esté, porque siempre se pueden hacer cosas, buscar intenciones. Si aquí no se trata de algo que a uno se le antoje, sino más bien es lo que tiene que pasar, si estamos en un territorio donde están vulnerando los derechos de los niños. Entonces uno tiene que evidenciar eso y también luchar por generar espacios reales para los niños y niñas. Si tú me preguntas sobre las políticas públicas, estas son pésimas. Por ejemplo, la infancia mapuche no está visibilizada en esas medidas y tampoco está la voluntad de generar cambios y que realmente a los niños se los proteja. Hay muchos temas en realidad con eso. Yo siento que hay mucho que avanzar en términos macros, de políticas macros. Ahora, donde yo estoy desempeñándome, el gobierno local también es mapuche y quizás por eso hay cierta comprensión que permite generar otras cosas. Yo no sé si estuviera en otro lugar podría pasar lo mismo, porque yo comparto con otros compañeros y compañeras de otros lugares y son distintas las realidades. Pero acá tiene que ver con eso, con lo que se vive en la localidad y tratar de aportar desde donde uno está, porque hay un deber ético como profesional de no callarse, de visibilizar esta vulneración de derechos.

*Entrevista a Karla, psicóloga, integrante de la Red. Segundo Txawun Pichikeche Red por la Defensa de la Infancia: Infancia Libre y sin Represión. Panguipulli, 18 y 19 de agosto. Cobertura realizada por la Red de Medios de Los Pueblos.

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