“Si no tenemos gente que conozca las características e implicancias del trabajo con infancia, es muy difícil poder accionar por el otro. No es un trabajo que se puede llegar y hacer”. Entrevista a Onésima Lienqueo, vocera de la Red por la Defensa de la Infancia: Infancia libre y sin represión*.

Fotografía obtenida de internet

Fotografía obtenida de internet

Entrevistadora (EA): En estos momentos, ya en la última parte de lo que han sido estas dos jornadas, nos gustaría conversar con quien ha organizado, junto con otras lamgnen, este segundo encuentro y también se encargó de realizar el primer Txawun Pichikeche realizado el año pasado, nos referimos a Onésima Lienqueo.

Onésima Lienqueo (OL): Mari mari kom pu lamgnen, mari mari kom pu che. Inche ta Onésima Lienqueo piñei, soy la vocera de Red por la Defensa de la Infancia y, bueno, esta es la segunda instancia en que se realiza el Epu Txawun Pichikeche que en realidad se hace acá en Pangupulli pero no es una celebración, que marca o llama a una instancia de encuentro en una actividad infantil, sino que más bien se llama “Agosto, nada que celebrar”, haciendo de cierta forma un llamado de atención al gobierno y a la sociedad civil de que como niños mapuche no tenemos nada que celebrar en agosto, un mes llamado de infancia, en el cual hace 28 años el Estado chileno firma la Declaración de los Derechos de los Niños y no se hace cargo. Entonces, nosotros si ellos dicen que hay un mes de la infancia y se sigue reprimiendo a nuestra infancia, y se sigue vulnerando, entonces hacemos el llamado “agosto, nada que celebrar”. Y una forma de hacerlo es generando este encuentro que es autónomo, que busca que los territorios se logren encontrar; que distintos territorios con una lucha en común pero con distintos contextos de esa lucha, logren enfocarse a través de los pichikeche, a través de los niños y las niñas. También nuestros niños no vienen solos porque vienen con un adulto acompañante, y esos adultos acompañantes son agentes conscientes dentro de sus comunidades, algunos son autoridad, otras son personas que están trabajando en el proceso de educación de sus hijos. Entonces, se hace un encuentro en el cual se logra trabajar tanto con los niños y niñas, pero también a la vez se logra hacer un trabajo con los padres de concientización y también de observación de que los niños y niñas tienen una mirada distinta, que su enfoque también es distinto y que quizás desde ellos se pueda aprender sobre las nuevas formas de hacer defensa de la infancia.

EA: Este es el segundo Txawun Pichikeche y hay reflexiones que se van construyendo a medida que va avanzando y se van construyendo estas alianzas entre distintos territorios, poniendo como principal énfasis la protección y la autodefensa tanto del territorio ancestral como de los cuerpos. Nos hemos dado cuenta que acá los talleres también muchos de ellos han abordado ese enfoque, conocerse, conocer las sensibilidades del otro, saber empatizar, tener esa capacidad de poder conectar y contactar con otro. Frente a esto, que ustedes han ido levantando desde todo lo que vienen desarrollando, ¿cómo mirar críticamente, desde su experiencia, esto que el gobierno de Piñera ha denominado como el “gran pacto por la infancia”? O sea, nos damos cuenta de que ustedes hace muy poco visitaron la warria Santiago, también generando y multiplicando estas alianzas, estas solidaridades, para poder tener también una posición unida y transversal, digamos, crítica frente a este pacto del Estado chileno en torno a la infancia. Nos damos cuenta, entonces, que el Estado chileno también dice ‘nosotros vamos a poner como primer énfasis la niñez’. ¿Cuáles son estas experiencias que ustedes recogen y que les permiten mirar críticamente este “gran pacto por la infancia” que proclama el Estado de Chile?

OL: En realidad, no sólo se marca con el gobierno de Piñera, sino que se enmarca desde la dictadura en adelante, incluso anteriormente. En torno a la infancia mapuche siempre hay una vulneración. El tema es que logramos enfocar que esta vulneración de derechos de infancia, claramente se reprime mayormente a la infancia mapuche, pero hay otras infancias que también se ven discriminadas, vulneradas. Hay graves casos de abusos sexuales desarrollados tanto por la iglesia como también por los mismos padres/madres que se están ejecutando. Y el Estado se va en muchas formas y políticas de infancia; por ejemplo, se quiere levantar una ley de infancia, se levantó un Consejo de la Infancia en los gobiernos anteriores que no tuvo ningún tipo de efectividad, sino que fue más que nada instalar a personas en distintos puestos a gastar los recursos que se destinan hacia la niñez. Entonces, desde ese punto de vista en realidad no hay ningún cambio ni novedad. Ahora, lo que nos parece contraproducente es que una de las primeras políticas que lleva adelante el actual gobierno es levantar este “gran pacto por la infancia”, pero recordemos que esta suerte de convenio por la infancia tiene a integrantes que han sido violadores de derechos humanos, y que han sido defensores de abusadores de menores de edad. Entonces es una paradoja venir a decirme que un pedófilo o un defensor de un pedófilo va a defender una infancia que es pobre, una infancia que es mapuche o que es indígena, una infancia que es diferente y que tiene el derecho a ser diferente, una infancia migrante, si ya estamos hablando de personas que ya son racistas, que son clasistas y que directamente, a mí en lo personal, no me queda claro si es que ellos tienen o no la ética para poder trabajar con infancia. Entonces, desde ahí los Estados primeramente toman el tema de la infancia como si los niños y niñas no tuvieran voz. Y al no tener representatividad, al no poder enfrentar con su voz las políticas de Estado que le afectan, o poder autodefenderse, se les pasa a llevar colocando a esta gente como supuestos defensores. Entonces, primeramente, son políticas que no van a cabo, que en realidad favorecen a una infancia y esa infancia, hay que decirlo, es la ABC1, con los apellidos que son extranjeros, porque no son chilenos los apellidos Chadwick, los Angelini, no pertenecen a estos territorios. Por lo tanto, defienden ese tipo de infancia, infancia que es ABC1 y que, claro, tiene todos los derechos al día y garantizados, porque tiene todas las comodidades. Ahora, no estamos diciendo que dentro de esa infancia no exista vulneración, porque dentro de esa infancia también existen abusos sexuales y maltrato, pero claramente la mano dura se da para el otro lado. Es muy distinto atacar a un niño rubio de ojos azules de Las Condes que atacar a un niño mapuche de Ercilla. No va a existir el mismo trato. Cuando esto no debería existir, porque se supone existe igualdad de derechos ante la ley. El niño, independiente de la condición que tenga, es igual y son iguales ante la ley, supuestamente. Pero hay que sólo ver quiénes son los integrantes y si estamos observando que los que encabezan son violadores de derechos humanos; si las personas que están dentro de los gobiernos se están dando vuelta dentro de los mismos espacios, es porque no existe tampoco una coalición de redes de infancias que trabaje de forma autónoma y que pueda generar un bloque que desarrolle una forma de poder levantar nuevas políticas pero desde los protagonistas. Entonces, hay organizaciones y ONGs que trabajan en pro de la infancia, pero que realmente no sabemos qué tan pro de la infancia lo hacen, porque en realidad reciben los recursos pero no ejecutan el trabajo. Esto lo vemos porque, por ejemplo, el Epu Txawun Pichikeche se levanta desde la autonomía y hemos sido la organización y la red que logra levantar un movimiento de estas características, siendo que somos autónomos y que nos manejamos a través de la autogestión. ¿Qué pasa con las otras organizaciones que supuestamente trabajan por la infancia mapuche, qué están haciendo, en qué están? Porque es súper fácil llegar, hablar y hacer estudios y cuestionarlos también o decir estoy introduciendo platas en el Sename o en las escuelas, y no validarlo porque a nadie le importa ver, certificar y/o verificar si acaso los procesos se están llevando a cabo. Yo en el papel puedo escribir mucho, pero en la acción no hago nada. Si esta instancia se hubiese replicado en otros lugares podríamos decir ‘sí, claro. Desde el Estado, desde el gobierno, desde las ONGs que financian se están levantando estos movimientos’. Pero no lo están haciendo, entonces ¿qué es la infancia para ellos?, ¿un número?, ¿un valor?, ¿o es nada?

EA: En torno a lo mismo, entendiendo que el Estado en el fondo no es garante de ninguno de los derechos de los niños y niñas, y que es el mismo Estado quien avala y quien financia la violencia contra los niños y niñas, sobre todo en los territorios del Wallmapu, ¿cómo ustedes, mujeres parte de la red, llegan a trabajar o decidir trabajar en la defensa de los niños y niñas siendo que en el Wallmapu en general el trabajo está enfocado a los presos políticos o a ese tipo de causas, dejando un poco de lado la violencia que experimentan las madres y padres de los niños y niñas?, ¿cómo convergen, en el fondo, en enfocarse en la infancia mapuche y no quedarse sólo en la ayuda a los presos políticos mapuche o a ese tipo de difusión que es la que más hay?

OL: Bueno, yo llevo alrededor de ocho años, un poquito más de ocho años, trabajando la temática de infancia. Trabajamos directamente en escuelas y de manera más bien refugiada en los territorios, de manera muy silenciosa, haciendo un trabajo muy pequeño, como de hormiga, pero en realidad pasa eso. Aquí hay una cosa que también converge mucho en el tema de la adultez. Existe un adultocentrismo, el que me hace propiamente como importante. Yo puedo defenderme, yo puedo hablar, yo. El yo siempre ante todo. Entonces, también estos procesos de la causa mapuche, de la lucha mapuche, claramente el enfoque va hacia lo mediático. El preso es mediático porque está dentro, y no todos los presos tampoco, porque recordemos que hay muchos presos que están invisibilizados en otras cárceles, donde no hay redes de apoyo, donde las mujeres y los niños están solos, sino que son los casos mediáticos. Entonces la gente como que reconoce que algunos presos los que están viviendo vulneraciones, violaciones a sus derechos humanos y represión, pero no son una totalidad de todos los presos que hay en el Wallmapu. Eso es importante mencionarlo, porque solamente se toman algunos y se llevan algunas causas. Y la gente apoya como lo mediático. En general, la gente, el adulto, tiende a apoyar lo mediático. ¿Por qué? Porque de cierta forma te valida frente al otro, te hace parte de un movimiento que está articulado y también hace que tú, como ser humano, también dejes tus propias culpas, tus propios temores, tus propios miedo, tratando de, entre comillas, ayudar al otro. Yo no digo que esto no deba existir, yo también he sido parte de las redes de apoyo de otros lamgnen que han llevado procesos, pero nadie observaba la infancia. Nadie se daba cuenta, por ejemplo, que en un txawun los niños estaban tanto rato y que no eran parte del espacio. Nadie se daba cuenta que son los niños y las niñas los que van a visitar a sus papás. Nadie se daba cuenta de que había una mamá, una mujer al lado, la cual tenía que trabajar, preocuparse de la casa, aprender sobre procesos judiciales y además ser madre. Y, más encima, hacerse y convertirse en un actor político, porque de la noche a la mañana le llega toda una consecuencia política y social encima. Entonces desde ahí claramente ocurre este adultocentrismo, el ego, también lo mediático. Y los niños no, porque los niños se lo toman desde una visión del juego. O sea, cuando tú quieres hacer una actividad para los niños, si tú analizas a todos, lo primero que piensan es en el globo y en el dulce, piensan que para el niño no hay nada más para poder entregarle.

EA: Como que no fuera un sujeto, en el fondo. Los niños hacen lo que los adultos quieren y van a donde los adultos los llevan y como que no hay ninguna individualidad en torno al niño a raíz del adultocentrismo, el ego y todo esto que tú mencionaste. Ayer hicimos varias entrevistas, con varias ñukes y sus niños, y fue un tema recurrente el que todas las mamás nos señalaran lo importante que era para ellas esta instancia, que les da como un respiro, que el hecho de sentirse acompañadas, más allá de la cuestión mediática que tú mencionas. El hecho de poder venir y hablar con otras mamás de otros territorios. ¿Cuál es la visión que tienen ustedes de trabajar también con las mamás de los niños, como tú bien decías, cuando hay procesos judiciales o prisiones? Porque son las mamás las que tienen tomar las labores de los hombres, desde sembrar la tierra hasta el proceso judicial; entender un documento judicial cuando nunca tuvo la necesidad de hacerlo.

OL: Primero, hay otro reparo, pero lo debo hacer. No solamente el hombre siembra la tierra. De hecho, son las mujeres las que llevan esos procesos en los territorios en conjunto con el hombre, pero las mujeres siempre se han llevado mayormente el cargo de la casa, de la tierra, de esas responsabilidades. Y esto es súper invisibilizado. Y también hay padres que han quedado solos con sus hijos, como Rubén Collío con el asesinato de Macarena Valdés. Entonces, aquí tiene que ver con un tema de padres y madres que de cierta forma se ven vulnerados también en sus derechos. Además, ellos muchas veces no tienen tampoco las herramientas para poder saber de qué forma pueden accionar con sus hijos, cuáles son los procedimientos para no retraumatizar, a quiénes nos debemos dirigir, dónde nos debemos dirigir, quiénes son los agentes de seguridad que nos pueden permitir salir adelante con estos procesos. Ahora, en el tema de buscar un espacio de respiro, era eso lo que buscaba el Txawun. El Txawun, primero lo que busca, era que los niños y niñas pudieran juntarse y reconocerse entre ellos que son de distintos territorios, ayudando a tratar de llevar un proceso pequeño, porque en dos días no se puede hacer una reparación, nunca, la reparación puede durar toda la vida, pero en un proceso pequeño donde podemos entregar algunas herramientas que a ellos y ellas les permita poder llevar su proceso de dolor, de violencia, de mejor manera. Entonces, acá no es que estemos ocultando el dolor, sino que estamos transformando el dolor en alegría. Y es una forma de poder convertir las cosas, transformarlas. Ahora, para las madres entendemos que es un espacio de tranquilidad. Entendamos que hay madres que viven en territorios de conflicto, donde todos los días pueden ser allanadas, y en este lugar que es el Txawun tienen un espacio de seguridad, donde pudieron dormir tranquilas anoche, donde pueden comer tranquilas, donde se encuentran y, de cierta forma, pueden tomarse un mate sin estar preocupándose que su hijo salgan afuera y que pase un paco y les tire una bala. Aquí están en un espacio de seguridad. Nos encantaría poder replicarlo mayores veces, pero ya es mucho trabajo hacerlo. Pero entendemos que para los niños, las niñas y las madres y los padres, es significativo este espacio. Y por eso puedes apreciar que la mitad de las personas que están participando hoy son las que vinieron el año pasado, y porque ellos mismos se hacen parte, ellos mismos quieren incorporarse. Entonces si se están repitiendo la experiencia es porque es una experiencia que para ellos fue y es satisfactoria. Y lo otro es que también nos permite enseñarles a ellos también en sus procesos políticos que llevan en sus territorios, poder enseñarles que los niños y niñas también son fundamentales en este proceso político y de acción. Y desde ahí puedes ir creando. Y que la creación, para poder llevar y levantar procesos donde queremos mejorar las cosas, se trabaja desde la infancia, no desde el adulto que se llenó de conocimientos ya sea huinca, que leyó libros y todo eso, o que creció sin mucha base y que después llega a construir todo lo que no pudo construir cuando niño, o tratar de construir y mejorar estos dolores. Sino que tiene que ver con que los niños ya sean conscientes cuando sean wechekeche, cuando sean adultos, de que deben llevar un proceso íntegro como che, como persona, tanto en el tema de la vulneración, en el tema de la no violencia, pero también en la recuperación de su territorio, que estén más claros, que manejen las cosas con más claridad y que a la vez conozcan también que el respeto es base de todo para poder trabajar nosotros como territorio, como totalidad de territorio. Y entendiendo también que hay niños que son de otros lugares que también sufren lo mismo. Entonces eso también llama a la solidaridad, de entender que no somos los únicos que vivimos dolor, que también existen otros pueblos que también lo viven. Entonces sería maravilloso que otros encuentros se generaran, que se hicieran Txawun Pichikiche por todas partes, pero haciéndolo desde una manera responsable, no porque vamos a juntar a los niños y niñas por juntarlos y que queremos figurar o queremos contar que vamos a hablar sobre la no vulneración y estamos llamándolos a relatar, estamos llamándolos a retraumatizar, que les decimos a las mamás que nos cuenten la historia 10 veces para que, no sé, 10 o 20 chilenas o 10 mapuche se den cuenta que la ñaña está sufriendo y que ojala que cuando lo cuenten lloren, para que ellas se sumen a la causa. Aquí, si te has dado cuenta, no se le ha preguntado a nadie, a ningún niño. Nosotros sabemos las historias de cada niño, pero no le hemos dicho a nadie quién es quién y qué vive cada quien, porque aquí los niños son todos iguales. Entonces aquí a nadie se le ha preguntado ‘oye, tú estás haciendo esto, por qué vienes’. Ni las madres se les ha dado el tiempo para que vivan el dolor, sino que están mejorando, conversando. Y eso es una experiencia que, por lo menos, sabemos que a los niños y niñas no se les va a olvidar. Y de eso nos dimos cuenta porque se acordaban de todo lo que había pasado el año pasado, y los que vienen ahora van a invitar a otros el próximo año. Y tenemos seguridad de eso. Y que los padres también tienen un espacio de seguridad aquí. Vimos a lonkos, vimos a personas que vienen de procesos judiciales fuertes y que se hicieron parte de este encuentro, y que entienden que también es una forma de accionar y que este control territorial también tiene que ver con la infancia.

Entrevistador (E): En relación a lo que ocurre en otros territorios con otros pueblos, ¿qué nos podrías contar, por ejemplo, con lo que sucede con la infancia y niñez en Palestina, en Colombia, con los niños del Sename? Has dado luces de lo que sucede con la niñez en general, pero me imagino que podemos observar que existen elementos similares en contextos donde hay una vulneración sistemática y enconada contra sectores organizados, contra sectores indígenas, en distintas partes del mundo. ¿Qué mirada tienes de esta realidad?

OL: Bueno, hace algunas semanas atrás, más de una semana, estuvimos participando en un congreso internacional sobre el embargo militar en Brasil, en Río de Janeiro, y también llegamos justo en el enmarque del tercer año de “julio negro”. Participamos también, o sea, tuvimos la oportunidad de poder conocer cómo se vive la infancia en las favelas, que es una infancia súper vulnerada, que es una infancia militarizada. Y también cómo se han llevado procesos de vulneración de derechos y violencia de parte de las policías hace ya muchos años en Brasil. Y también con la infancia palestina que vive un proceso de resistencia contra el gobierno israelí. Así también la infancia mexicana que también están siendo detenidos, los niños están siendo llevados a juicios solos, esposados, por Donald Trump y el gobierno estadounidense. También en Colombia con los ejércitos paramilitares. Y así sucesivamente. Hace como dos semanas atrás en Argentina la policía y gendarmería tiraba balines a los niños de 16 años. Entonces nos damos cuenta que este es un tema a nivel mundial, que la infancia ha sido vulnerada a nivel mundial y que, en realidad, atacar una infancia también es un punto estratégico y que no lo visibilizamos, porque atacar a la infancia es reprimir al joven y al adulto que ya viene, maquinearlo para que lo que les ocurre se vuelva parte de un sistema o eliminar a quienes son los rebeldes desde la raíz. Entonces cuando tú quieres quitar la maleza o quieres quitar a algún arbolito, ¿de dónde lo matas? Desde la raíz. La raíz de nosotros son los niños y las niñas. Entonces, desde ahí se generaron puntos de encuentros para poder hacer una campaña internacional que se va a levantar ahora en conjunto con la infancia de Palestina, con la infancia de México, con la infancia colombiana, para poder llevar a cabo una infancia libre y sin represión en el mundo. Y desde ahí ya estamos generando articulación, no tan sólo en Chile con otros tipos de infancia, como la de Sename, la infancia trans, la infancia migrante, sino que también con los otros tipos de infancia haciendo un hincapié en que en realidad no es sólo la tierra sino que también están los niños, porque la tierra se tiene que sembrar y esa semilla y esa agua que va a haber, esa lucha, la van a llevar los niños que el día de mañana serán adultos, y así sucesivamente.

EA: Un poco con respecto a lo mismo, entiendo que están todas muy contentas con todo lo que está pasando, y quizás para cerrar contarnos un poco de las proyecciones y las intenciones que tiene la Red más allá de generar esta instancia anual, que ojalá se pudiera replicar en distintos territorios con este respeto a la infancia que tú mencionas, ¿cuáles son sus proyecciones, seguirán en las mismas líneas de trabajo? Cuéntanos un poco de eso.

OL: Bueno, tenemos harto trabajo que hacer. En realidad, esta es como la instancia grande que tenemos en el año, pero está esta campaña internacional que se levanta terminando el Txawun Pichikeche. Esta campaña internacional que se levanta en conjunto con distintas organizaciones a nivel mundial, congresos y otras organizaciones de Derechos Humanos. También nos vamos a ser parte de organismos de Derechos Humanos de protección, entendiendo también que debemos re-enseñar a las otras organizaciones a que trabajen desde la temática de la infancia porque tanto desde los otros movimientos sociales, ya sean feministas, movimientos por la defensa de la tierra, movimientos de Derechos Humanos, cada uno de ellos tiene un factor común, que ninguno trabaja con infancia y cuando trabajan con infancia, no tienen gente competente o con las capacidades, el conocimiento, del trabajo con la infancia. Entonces, desde ahí también se cometen errores. Si no tenemos gente que conozca las características e implicancias del trabajo con infancia, es muy difícil poder accionar por el otro, más sobre todo con los niños que es muy delicado trabajar con ellos, no es un trabajo que se puede llegar y hacer. Entonces desde ahí también estamos generando alianzas con movimientos de mujeres, entendiendo que no son sólo las niñas, que son las niñas y los niños, para entender la realidad si es que queremos cambiar cosas. Por ejemplo, desde el movimiento feminista no sólo las niñas, sino también los niños, porque si queremos tener un futuro feminista también debemos generar conciencia en los niños que van a crecer y se van a convertir en hombres en el futuro. También seguimos con los procesos judiciales de Huiñaco Millao con la querella contra carabineros; se viene el juicio de Brandon, que ya estaría casi listo; el de Silvestre Toro con la querella que está en curso; apoyando otros procesos legales también que es parte de lo que hacemos; trabajar en los procesos psicológicos de los niños; y estamos haciendo clases en distintos lugares también sobre Derechos Humanos con distintas organizaciones. Estamos trabajando desde los territorios pero también lo estamos haciendo en la organizaciones, porque si queremos cambiar la base también debemos hacerlo desde estos dos frentes para que podamos accionar. Y por todo el trabajo que se ha logrado, estoy feliz. También quería dar un agradecimiento, agradecerles a ustedes por, primero, transmitir en vivo, por apañarnos, por juntarse y colaborar con nosotros en Santiago. Se agradece también que le den este enfoque y que nos den esta tribuna, ya que la violencia contra los niños acá en los territorios no se visibiliza y si no fuera por los medios de comunicación independientes, sería muchísimo menos lo que se vería. Agradecer a cada una de las personas que colaboraron, que representan a muchas organizaciones, tanto de Santiago como de afuera. Agradecer a los compañeros de la Red porque yo soy la vocera pero soy parte de un equipo, yo coordino pero hay un equipo de trabajo. Les agradezco a ellas y ellos por todos estos meses de trabajo que desarrollamos. Tenemos que esperar aún que llegue el último niño a su casa para decir que lo logramos, recién ahí se va a terminar el Txawun, cuando llegue el último niño a su casa de forma segura, recién ahí vamos a decir que salió bien y que fue un éxito. Ahora vienen las evaluaciones. También vienen los informes que debemos redactar. Y agradecer a la gente, y a los niños y niñas principalmente. Y llamar a la gente que está escuchando que se haga consciente y que, primeramente, se acuerde que fue niño y que recuerde que es lo que no le gustaba cuando era niño. Y se darán cuenta que eran muchas cosas las que no les gustaba y que vean cuánta de esas cosas las replica el día de hoy.

*Entrevista a Onésima Lienqueo, vocera de la Red por la Defensa de la Infancia: Infancia libre y sin represión. Segundo Txawun Pichikeche Red por la Defensa de la Infancia: Infancia Libre y sin Represión. Panguipulli, 18 y 19 de agosto. Cobertura realizada por la Red de Medios de Los Pueblos. 

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