Ser mujer mapuche en la ciudad: territorialidad, cosmovisión mapuche y trabajo con niñas y niñas. Entrevista a Evelyn Levi

eve levi

Entrevistador (E): Para comenzar, me gustaría que te presentaras. Tu nombre, qué haces, en términos generales.

R: mi nombre es Evelin Levi, soy Mapuche y mi lugar de origen (Tuwun) proviene de la zona huenteche en la Comuna de Victoria Novena Región (wall-mapu), en la actualidad me encuentro viviendo en la Región Metropolitana, trabajando hace 10 años aproximadamente en el área social, como un ejercicio de vida, la cual me ha permitido conocer de más cerca la realidad de muchas familias y niñ@s en los sectores más periféricos de la ciudad, donde la falta de dinero y la deprivacion sociocultural, hacen lo suyo. En la actualidad me encuentro trabajando en un programa de intervención especializada, en una institución colaboradora con SENAME, realizando intervenciones con adolescentes en contexto de vulneración de sus Derechos, esto en relación a que estudie la carrera de Técnico Social superior en ENAC y posterior a ello convalide Trabajo social con la Universidad Arcis, la cual como todos sabemos se fue a quiebra. Desde la autonomía y la autogestión, como Mapuche me he mantenido organizada en distintos espacios que contribuyan a las demandas propias del Pueblo Mapuche.

E: Ya que nos contaste que eres mapuche, que eres una lamngnen, yo quería preguntarte acerca de tu historia de vida ¿de dónde vienes? No sé si naciste en Santiago o vienes del sur, si tu familia viene del sur. ¿Cómo llega una mapuche a estar en Santiago?

R: bueno, mi padre y mi madre son ambos mapuche. Ellos tienen alcance de apellidos, vienen a ser primos de segundo grado. Eso ocurría mucho antes en las familias mapuche. Se conocieron toda la vida porque vivían relativamente cerca, en comunidades aledañas. Mi papá es de la comunidad Blanca Nahuel y mi mamá es de la comunidad María Ancalao viuda de La Maza, los separaba el río Quillén. Ahí cruzaban el río, no sé. Ellos se vinieron, mi papá se vino primero a Santiago en busca de oportunidades debido al empobrecimiento que había en ese tiempo en el sur, post Pacificación de La Araucanía, lo digo entre comillas porque todos sabemos lo que ocurrió ahí. Entonces, había mucha pobreza y había poco territorio, y pocas opciones para trabajar y eran muchos hermanos también. Así que él se vino primero a trabajar y luego lo siguió, digamos, mi mamá, aún no como pareja pero sí como amigos. Y ahí ya acá mi papá como que la conquistó y se quedaron juntos, y ahí nací yo y mi hermano menor. Bueno, producto de eso es que nosotros nacimos acá en Santiago, aun así siempre hemos mantenido los lazos con el territorio, con el tuwun (el tuwun es el lugar de origen), porque como familia, para buena suerte, no hemos perdido mucho el tema de las tradiciones, el tema tradicional y ritual. Entonces, toda la vida hemos vuelto al sur porque, bueno, los abuelos se quedaron allá, muchos de los hermanos de mi mamá y de mi papá también están allá todavía y, como decía, siempre hemos mantenido la tradición y siempre se ha hecho nguillatun en la comunidad de donde nosotros provenimos. No te podría decir cuándo fue la primera vez que yo fui a un nguillatun, he ido toda la vida a ceremonias. Por eso la relación con el sur es súper fuerte y latente hasta el día de hoy. Mi papá cuando falleció, lo hizo en el sur. Él pidió en vida que lo fueran a enterrar allá en el sur. Entonces, él también está allá hoy día con su cuerpo y quizás también con su espíritu en el cementerio de su comunidad, que los mapuche también llamamos eltun. Hay que decir que los eltun son muy distintos a lo que es un cementerio hoy día en la sociedad chilena.

E: ¿y cómo ha sido esta experiencia de tener esta suerte de doble territorialidad? Es decir, esto de vivir en Santiago y tener también este vínculo con el sur, ¿cómo has visto esas transformaciones históricas que se han desarrollado?, ¿qué opinas, por ejemplo, de este renacer o este emerger bien fuerte de los mapurbe, que hablan? ¿Cómo lo ves en esta idea que desde chica, por ejemplo, no te acuerdas ni cuándo fue tu primer nguillatun? En síntesis, ¿cómo ves esta relación sur-centro? Y añadiéndole a eso, este emerger de lo mapurbe.

R: siempre he tenido como una doble… de hecho, como que he tenido que ser de dos formas en la vida. Y es algo súper paradójico y, a lo mejor, les ha pasado a muchos hermanos mapuche o de otros pueblos o de otros países, inclusive, los que son migrantes. Cuando era pequeña me pasaba que yo volvía del sur y los profesores decían ‘dibujen sus vacaciones’. Entonces, yo pensaba que había ido a un nguillatun y quizás lo podría haber dibujado y, de hecho, lo pensaba, decía ‘ya, si esto fue lo que hice’. Pero después decía ‘no lo voy a dibujar porque no lo van a entender’. Entonces como no lo iban a entender, yo oculté por mucho tiempo, cómo lo podría decir, mi esencia de mapuche y, en cambio, lo viví muy en familia. Por eso también los mapuche somos súper apegados a nuestras familias, y yo creo que más los que estamos aquí en Santiago, producto de resguardarnos también de todo esto, de la discriminación y de no encajar en una sociedad que te ve como ajeno o muy distinto. Entonces por ahí cuando niña me ocurría esto pero en la medida que fui creciendo también fui adquiriendo, a lo mejor, más personalidad o me fui informando más de lo que era la discriminación en sí o por qué yo sentía esto cuando niña. Y por ahí me empecé a empoderar y también me empecé a encontrar con otros hermanos que también estaban en ese mismo proceso y, bueno, hoy día vemos que hay distintas organizaciones mapuche, se levantan de todos lados: desde los secundarios hasta los universitarios, en las poblaciones. En fin, en varios espacios hoy en día hay organizaciones que aluden y apoyan directamente al pueblo mapuche respecto a lo que está sucediendo en el sur, con el conflicto Estado-Empresa y comunidades mapuche que tiene que ver con un tema del modelo que todos sabemos. Y me parece bonito que hoy día la gente mapuche haya perdido… hartas cosas hemos perdido, pero hoy día lo que se realza y que es lo primero, es el orgullo de ser mapuche, de realzar eso como otra forma de vivir, distinta a la que estamos acostumbrados acá en el país chileno. Y también hay que decir que Chile tampoco lleva tanto tiempo de existencia, ¿cuánto tiene Chile? Doscientos y tanto años, no sé, como civilización inclusive. Y por estudios arqueológicos y antropológicos, y también por las historias y relatos de nuestros abuelos, sabemos que el pueblo mapuche o los pueblos originarios, en general, a nivel latinoamericano y acá en Chile también, llevan mucho tiempo en este territorio y por ende también tienen un mayor conocimiento del entorno-espacio y de la convivencia también con esos entornos. Entonces yo creo que hoy en día hay otras formas posibles de vivir en comunidad, en los lof. Y creo que cada mapuche debiera replantearse bien dónde tiene que estar, si seguir siendo mapurbe, como tú lo decías, o si en verdad ya tiene la posibilidad de poder volverse a su territorio y desde ahí a lo mejor, si la vida le regaló esa tierra, es ese el lugar donde tienen que estar.

E: oye, y nos podrías explicar un poco, en relación a lo que nos estabas contando, la cosmovisión mapuche en términos de ser hombre, de ser che. A lo que voy es que, por ejemplo, esta relación muy estrecha con la naturaleza tiene que ver con su cosmovisión, no es al azar, no es que la tierra sea el sustento de la vida porque es sólo una dimensión económica. ¿Nos podrías contar acerca de la cosmovisión que tienen como pueblo?

R: la cosmovisión yo creo que es generalizada en el pueblo y se repite, digamos, en varios otros pueblos originarios, tiene muchas semejanzas. Cuando la gente dice o se refiere al ser che, no cualquier persona puede llegar a ser che, tiene que cumplir con ciertas condiciones, que te las podría nombrar en mapudungun. Por ejemplo, hay que ser norche. Norche es una persona correcta; lifche, que es ser una persona limpia de mente y espíritu; tendría que ser también una persona kimche, que es ser una persona sabia, que tiene el conocimiento; y una persona kumenche también, que es ser una persona noble, buena también de espíritu y de pensamiento; y una persona newenche, que es una persona que tiene una fortaleza no tan sólo física sino también espiritual y mental. Todo eso se complementa y ahí recién una persona podría llegar a ser persona o che. Y por ahí me hace mucho sentido porque no cualquier persona puede, digamos, tomar o encabezar quizás una comunidad, como nosotros lo tenemos pensado como mapuche en comunidades, tiene que ser una persona que debe ser merecedora de ese posicionamiento y que la comunidad lo avale. Por ahí también, y volviendo al tema del feyentun, que sería la espiritualidad, se entiende la relación directa con los espacios naturales en los cuales uno convive y como tal no hay una diferenciación digamos entre la persona y los entornos naturales del espacio, todo es consecuencia una cosa de la otra, para poder coexistir. Y por eso por ahí también el pueblo mapuche resguarda mucho esos espacios. Y por eso también es tan territorial. El mapuche dice que donde nace es donde tiene que estar, ese es su lugar. Como una planta que germina en un lugar, que es su lugar adaptativo, para el mapuche es como lo mismo. Entonces está relacionado a ese tema espiritual también con la cosmovisión, así es como visionamos, cierto, nuestro andar en este tiempo/espacio de vida, no sólo conviviendo con la sociedad humana, sino también desde el insecto más pequeño hasta los astros más grandes que hay en el cielo. Algunos dicen arriba y abajo, no sé si has escuchado, y sí tiene sentido eso.

E: oye, y ahí uno entiende también la relación con la naturaleza que el resto de la sociedad chilena, y sobre todo la sociedad empresarial ligada al capital, no lo entiende y los catalogan de flojos, que sus tierras las dejan sin trabajar. Sin embargo, es otra relación.

R: claro, por lo mismo, como te decía, la relación con el territorio es tan importante, porque el mapuche, a diferencia quizás, podría mencionarlo, a diferencia de otros pueblos originarios como, por ejemplo, los incas o los aztecas que fueron grandes imperios en este continente, el mapuche nunca fue un imperio, siempre fue, lo que llamamos hoy día como pueblo. Era un grupo de gente que estaba en un sector determinado que vivía de lo que lograba producir en ese espacio y tampoco quiso avanzar más allá, digamos, en forma territorial, porque lograron convivir en un equilibrio con ese entorno y no con otro. Entonces por ahí es tan importante también cuidar estos espacios territoriales y, como te decía, tampoco el mapuche buscó nunca crear grandes infraestructuras para vivir, la ruka que se conoce hasta ahora es la misma que se ha tenido, y muchos hermanos hoy en día están tratando de volver a construir ruka para seguir viviendo en esos espacios que no son tan invasivos para el entorno territorial.

E: cambiando un poco de tema, ¿cómo ves la situación del pueblo mapuche hoy en día, con este conflicto que tiene el Estado chileno con las comunidades en reivindicación territorial? ¿Cómo ves la situación hoy en día?

R: Está complicado todo lo que está ocurriendo, porque hoy día el segundo producto exportable en Chile es la madera, después del cobre. Hoy día las forestales tienen invadido el territorio con extensas cantidades de pino y eucaliptus, que son árboles traídos de otros territorios y, por lo tanto, no pertenecen a este lugar. Y ahí hablo nuevamente de la territorialidad que por eso el mapuche se adapta tan bien en ese entorno y no en otro, porque ahí nace. Entonces, cuando traen estos otros árboles, estos consumen todas las napas subterráneas. Se están secando muchas napas y ya hay muchas comunidades que no tienen agua. Entonces está complicado el tema empresarial que está inserto en el territorio porque hoy en día, lo dice la sociedad chilena, están los recursos naturales y, de este modo, también tenemos la invasión de hidroeléctricas en el territorio, hay más de 50 en todo el territorio y otras que se quieren instalar, que están tratando de instalar. Creo que es un escenario bien complejo el que tenemos hoy en día. Y no lo veo fácil y creo que es de suma urgencia que toda la sociedad pueda entender lo que hoy día está ocurriendo en el sur y que se sienta parte de esa lucha también, porque finalmente esa lucha es por la vida, por la vida natural que hay en esos espacios, y va más allá de si eso genera plata o no, sino que son espacios naturales que deben existir para que la vida se preserve en la tierra. Entonces, está difícil porque, como sabemos, hoy día tenemos a muchos hermanos presos por defender sus territorios. Pero también sabemos que tenemos muchos hermanos que hoy día están súper conscientes que ese es el camino que quieren tomar, ser los custodios de la tierra y para eso están dispuestos hasta dar la vida, ya hemos tenido varios hermanos muertos en este proceso. Me parece que es un tema súper complejo, de contingencia que hoy día la sociedad entera debe despertar y mirar no tanto hacia afuera sino más bien mirar el origen y cuidar lo que tenemos acá ahora, en este momento, no antes ni después. Es ahora, ya.

E: y dentro de este contexto de colonización por parte de la clase empresarial, ¿cómo ves el tema de la niñez e infancia mapuche, sobre todo en los territorios? Y si puedes hacer referencia también a la infancia y niñez mapuche que vive en la ciudad, ¿cómo ves, por un lado, la realidad que están viviendo las niñas y los niños en el sur con esta invasión de las forestales, este proceso de criminalización, y por otro, cómo lo ves, por ejemplo, en tu trabajo, donde imagino te encuentras con niñas y niños que tienen apellido mapuche?, ¿cómo ves esas dos realidades?

R: bueno, igual te mencionaba cómo había sido mi infancia creciendo acá en la ciudad, con esta doble vida, por decirlo así. Hoy día también lo puedo observar en el trabajo que realizo en contexto de población y generalmente los mapuche viven en las poblaciones, entonces ahí me he encontrado con hartos lamngcitos y también puedo ver que hay una necesidad también de ellos de reencontrarse con algo distinto, como que también a los adolescentes y a los niños no le hace mucho sentido la sociedad en la que vivimos hoy en día. Y eso creo que es una oportunidad para quienes trabajamos con personas, de también poder hacer un poco de incidencia o a lo mejor aportar un poco al proceso de ese niño o niña mapuche, en este caso, y de poder mostrarle, digamos, que hay otra forma, si es que ya perdieron, digamos, su identidad como mapuche en la población, porque muchas veces los hermanos y las hermanas han perdido esa identidad y no les queda más que la cara y el apellido nomás. Entonces, reencontrarse con la esencia del mapuche es súper importante creo yo para los niños y las niñas, y lo trato de hacer a diario con los niños y niñas que me toca acompañar, tanto los mapuches como los no mapuche, no hay diferenciación porque creo que hoy en día el conocimiento se debe mostrar para que se puedan crear nuevas formas de relacionarnos, también creo que es necesario. Hay cosas que el pueblo mapuche tiene como muy reservado que tiene que ver con el tema más espiritual, más ceremonial. Pero yo creo que hay otras cosas que se deben mostrar y que todos debiesen conocer, y mientras antes mejor. Pero veo también que se ha perdido mucho en nuestros niños y niñas en el tema identitario, de reconocer su kupalme, su linaje, de reconocer su tuwun, su lugar de origen. Y eso ya no está, lo perdieron y es triste igual. Es triste también para ellos darse cuenta, y eso lo he percibido cuando me ha tocado hablar con algunos. Pero no por eso, cierto, es tarde para despertar su espíritu. Y dicen los mapuche que cada tres o cuatro generaciones se levanta nuevamente el mapuche con más fuerza. Y eso lo he podido vivenciar en gente de mi generación, pero también lo puedo observar en las niñas, en los niños y en los adolescentes también, que hay algunos que son más motivados que otros, y aprenden rápido el mapudungun si se motivan. Y es bonito igual. Es bonito cuando hay ese reencuentro con su ser, con lo que realmente son. Ahora, extrapolando al territorio mapuche, los niños y las niñas en contexto de comunidad, por ahí también he tenido la posibilidad de poder trabajar con niños en comunidad y veo que ahí los chicos tienen mayor conocimiento, los lamngnencitos, los pichikeche, tienen el kimun pero ellos no saben que lo tienen. Es muy extraño, porque ellos lo viven a diario. Ellos son mapuche en toda su forma de ser, desde que se levantan hasta que se acuestan, pero no lo tiene aún asimilado. Y no sé si eso será bueno o malo, pero es lo que les tocó vivir en este tiempo. Me imagino que en la medida que vayan creciendo van a poder ellos ir tomándole el peso, sin ánimo de interferir en su niñez, no sé si me explico. Trato de verlo así. Pero hay otros chicos que a lo mejor, producto de los allanamientos, de la represión que se vive allá en el territorio, han debido asimilar de forma súper forzosa efectivamente que son mapuche, se lo han hecho sentir no como algo bueno sino como mucho terrorista, flojo, curao, en fin. Y yo creo que esos niños, sin duda, van a crecer con un resentimiento muy fuerte y seguramente van a ser los que se van alzar con todo, no sé, tal vez en algunos años más y se va volviendo a cambiar las generaciones. Y por ahí es complicado porque el Estado chileno hoy en día está violentando directamente la infancia mapuche, de no permitirle vivir una infancia libre. Que es lo que te mencionaba, he podido trabajar con algunos niños que no han sido víctima todavía de allanamientos y todo eso, pero como que ellos no tienen ni siquiera esa conciencia, digamos, de que son mapuche, que viven como mapuche, porque siempre han vivido así y no sé si conocen otra forma de vivir. Distinto es en las comunidades donde hay allanamientos porque ahí los lamngnencitos de chico crecen con la violencia inserta. Por lo tanto, una vez que crecen creen que también esa es la forma de defenderse y que muchas veces no hay otra tampoco. Y tiene que ver con defender el territorio, con un tema territorial.

E: y, a propósito de la niñez y la infancia, ¿cómo ves los procesos de educación intercultural que se están desarrollando el día de hoy?

R: sé que hay harta gente haciendo trabajo intercultural. Ahora, el concepto de interculturalidad es un concepto que baja del neoliberalismo y creo que las palabras quedan corta. De hecho, el lenguaje queda muy corto en muchas cosas. Entonces, no sé si esa palabra podría englobar todo lo que significa hacer una educación distinta, no sé. Insisto, sé que hay mucha gente está haciendo muchas cosas de forma autónoma, que es la que más se valora, pero también sé que desde la institucionalidad hoy día han bajado propuestas e ideas de trabajar la interculturalidad. Sin embargo, creo que falta, es muy poco y ese trabajo que se está haciendo de realizar un intercambio de culturas dentro de la educación se queda muy pequeño para todo lo que hay hoy día. Que, además, hoy día no es sólo lo mapuche, también tenemos a la población migrante. O sea, también visualizar como todos los contextos de las distintas personas que hay hoy día en esta sociedad. Y yo creo que ahí estamos al debe todos con esa educación, que no siento que sea inclusiva. La educación chilena no es inclusiva para nada. Y si hoy día se están haciendo algunas cosas, hay que resaltarlas, valorarlas, crear nuevos espacios, también desde los propios trabajos que tenemos desde la institucionalidad poner el aporte de cada uno también. Ahí hay que buscar estrategias. Pero si veo que hay harto trabajo que se está haciendo en distintas organizaciones, pero siento que aun así no es suficiente, falta. Y yo creo que también eso va de la mano con los procesos de cada persona o de la sociedad en general, cómo ha ido hoy en día avanzando y abriendo un poco más las mentes también a ser más inclusivos, pero realmente inclusivos. Cuando hablo de eso me refiero no sólo a ser inclusivos con el tema cultural, sino también, no sé, por ejemplo, tenemos a las personas que tienen capacidades diferentes. Y como mapuche yo me pregunto, que también hemos sido muy discriminados, si de verdad he sido tan inclusiva con las personas que tienen capacidades diferentes, y a ratos creo que no tanto. También me lo cuestiono.

E: yo estoy totalmente de acuerdo contigo. Reconozco que también hay una interculturalidad que… bueno, el concepto, como tú decías, viene desde el mundo occidental, desde el pensamiento occidental. Y, además, ha sido un dispositivo también de dominación e integración forzosa a la sociedad dominante. Por eso mismo hablamos, por ejemplo, de una interculturalidad funcional, haciendo la diferencia de una interculturalidad crítica. Y, claro, yo también creo, al igual que tú, que más que los pueblos indígenas, o la población migrante, o la población con capacidades diferentes, es la sociedad en su conjunto la que debiera, nosotros debiéramos tener educación intercultural más que ustedes. Para ir ya cerrando esta conversación, según tu visión y lo que nos has contado, ¿cuál sería una posible salida a este conflicto que hay entre el Estado chileno y argentino, porque también hay que incluirlo, porque se habla de una Operación Cóndor 2.0, con el pueblo mapuche?

R: es súper difícil tener una respuesta, porque sería la salvación de todo, de la humanidad. Pero creo que una de las formas que he encontrado yo como mapuche y que sería a lo mejor un acto súper revolucionario, es volver a mi comunidad. Pero esa es mi posición, digamos, o sería el aporte que yo podría hacer. Y por ahí también me he puesto a pensar, en qué nos falta hoy día como sociedad para poder cambiar estos paradigmas y a lo mejor romper con el capitalismo, que no le hace bien a nadie. Y creo que cada persona debe tener su revolución interna y ese es un proceso largo. Tampoco yo me siento como la conocedora del saber y que voy a despertar a todos los hermanos para que ellos también tengan su revolución. Cada uno tiene su revolución. Y a lo mejor, durante mucho tiempo o muchos de los hermanos de mi generación, creo que la gente mayor igual está un poco más tranquila, como que tenemos una ansiedad de hacer y que el cambio está ahora ya. Y tenemos que pensar que el tiempo que vivimos nosotros en esta espacio es súper corto y quizás no alcancemos ni siquiera a vislumbrar como van a ser los cambios reales. Pero sí creo que, en la medida que cada persona pueda ir cambiando en su interior, puede ir cambiando también lo exterior/afuera. Y por ahí creo que todas estas creatividades que han nacido desde gente muy humilde, desde el contexto de población, desde los propios hermanos mapuche, en fin, van siendo un aporte hoy en día a los cambios de paradigmas, de que podamos entre todos socioeducar y no esperar que la institucionalidad de la educación nos venga a mostrar cuál es el camino. Creo que por ahí está la salida. Hay que conversar más. Hay que reunirse. Hay que tener una buena conversación. Ser capaces nosotros también de decir lo que nos pasa, lo bueno y lo malo, y saber comunicarlo de una manera sutil que tú tampoco dañes al otro. Y volver las relaciones más amorosas, más fraternas, creo que por ahí es el camino. Y la organización. La organización es fundamental hoy en día para poder conseguir cosas.

E: para ya ir cerrando, ¿alguna cosa, algún elemento, aspecto, que quieras agregar a esta conversación?

R: sólo quería decir que si inchiñ ñiein kume rakiduam, inchiñ ñiein kume piwke. En castellano sería algo así como ‘si tenemos buenos pensamientos, tendremos buen corazón’.


Las opiniones y aseveraciones explicitadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de las entrevistadas y no necesariamente representa la línea editorial de la página web www.programpichikeche.cl

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