“Cómo aportamos desde estas artes a fortalecer nuestra identidad, a fortalecer también nuestras luchas”. Entrevista a Mónica, profesora de danza, y Bernardo, profesor de teatro*.

Imagen obtenida desde internet

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Entrevistador (E): Estamos ya sentados para conversar con Mónica y Bernardo.

Entrevistadora (EA): Para contar un poco la escena acá, estamos en una sala grande que es como del porte de una cancha de fútbol, hay muchos niños y niñas, hay también adultos. Hay muchos colores, hartos talleres haciéndose a la vez, un espacio muy vivo, como que uno llega y al tiro algo pasa en el corazón. Y ahora estamos con el Bernardo y la Mónica. El Bernardo estuvo haciendo un taller súper entretenido, ¿en qué consiste tu taller?, ¿cuál es la propuesta para trabajar con las niñas y los niños en esta actividad?

Bernardo (B): Hola a todos y a todas, un gusto poder conversar con ustedes. Mira, aquí estamos entregando, como dices tú, un granito de arena a esta gran causa. Disfrutando también en conjunto con los niños, nosotros disfrutamos quizás igual o más que ellos. Ahora estábamos jugando un rato ahí, bailando un poco, moviendo el cuerpo con ellos, acompañando al profesor de break dance. Yo soy el profesor de teatro acá en nuestra pequeña escuelita que lleva por nombre Ayekantue, que significa el lugar donde me divierto, que es el nombre que le pusieron los propios niños. Esto es un Fondart regional año 2018, y tenemos permanentemente esta escuela todos los sábados del año hasta febrero, teatro y Mónica acá, mi compañera, es la profesora de danza.

Mónica (M): Bueno, gracias por el espacio. Estamos muy contentos y contentas de sostener este espacio con los chicos. Como decía el Bernardo, quizás nos divertimos nosotros más que ellos. Es un espacio para el fortalecimiento de la identidad, de la cultura, desde la danza y desde el teatro. Cómo aportamos desde estas artes a fortalecer nuestra identidad, a fortalecer también nuestras luchas, nuestras esperanzas, a crear el mundo en el que queremos vivir , a estar seguros que esa creación se va a concretar y a inculcarle a los chiquillos que hay que soñar lo que queremos y luchar por lo que queremos y rescatar todas las victorias que tenemos, más allá de las derrotas que podamos tener. Y más allá de lo difícil que pueda ser el camino, siempre estar ahí creando y soñando, porque eso es lo que pulsa el corazón, y el corazón es lo que pulsa al mundo también.

EA: ¿Y trabajan con niños y niñas o trabajan también con personas mayores?, ¿con quiénes trabajan normalmente?

M: La propuesta es para niños y niñas, mapuche, no mapuche, y cómo construimos esta identidad mixta que tenemos y a la cual pertenecemos. Lo lindo ha sido que los niños y niñas también, por ejemplo, poner este nombre, cómo le llamamos a este espacio, no queremos llamarle escuela porque no estamos de acuerdo con la escuela. De ellos mismos surge este nombre que es el lugar donde me divierto, y yo creo que refleja súper bien lo que ocurre en el espacio, que más allá de los aprendizajes, siempre es un aprendizaje desde la diversión, desde el goce, el goce de crear, el goce de movernos, de representar, de ver el mundo en el que estamos y poder expresarnos en ese mundo.

E: ¿Cuál es la trayectoria que vienen teniendo?, ¿cómo piensan ustedes que esa expresión de creatividad, esa expresión también de construcción de mundo, de territorio permanentemente se ha ido empapando con la gente que vive acá en Panguipulli?, ¿cómo creen que se han ido vinculando?

B: Mira, nosotros comenzamos en abril con este proyecto y comenzamos con muchas expectativas. Y los niños y niñas han logrado que esas expectativas se cumplan. Si bien hay rotación de niños, tenemos aproximadamente unos 30 – 35 niños que están viniendo constantemente. Se rotan por distintas razones, enfermedades (acá el clima es cosa seria) y, claro, a veces cuesta levantarse temprano un sábado. Pero sentimos que nos hemos ido ganando un espacio de a poco, paso a paso, Ayekantue está en boca de mucha gente, y lo hemos sentido así con Mónica. De repente ‘ah, eres el profe de Ayekantue, quiero mandar a mi hijo’. El boca a boca nos ha dado esta retroalimentación. Nos divertimos tanto nosotros dos como profesores, que en realidad parecemos un grupo entero de curso sin profesor, que para mí es lo ideal. Ellos nos enseñan mucho a nosotros.

EA: Y esa diversión se sentía desde acá, estaban muertos de la risa bailando, porque estaban bailando break dance.

B: Ah, es que este de acá fue un ratito de jugar. Con nuestra escuela en la mañana estuvimos en la clase o taller, y estuvimos haciendo desde soltarnos, respirar, jugar. Estamos creando grupo, fusionándonos, ese es el objetivo por ahora. La expresión en los chicos ha ido aumentando mucho. Hoy día jugamos a hacer clown, a contar chiste, a no tenerle miedo a hablar y a expresar, de reírse de un mismo. Creo yo que uno es el gran escudo y arma a la vez, reírse de uno mismo. Con eso, te paseas por el mundo. Entonces, eso es lo que les estamos enseñando a los niños y niñas, tenemos niños de cinco años, que por ahí anda una, y han llegado chicos de hasta 18 años, y hoy nos acompañó uno de harta más edad, un niño de 70 años. Y no cerramos las puertas a nadie, lo único que le pedimos es que tiene que divertirse igual que el resto, nada más.

E: Tener la capacidad de reírse, de aprender divirtiéndose, creando. ¿Cómo sienten ustedes que puede llegar a impactar, en el contexto actual en el que estamos, sobre todo con una infancia que muchas veces desde la warria vemos que está muy preocupada y también muy asediada por problemas económicos, sociales, entre otros?, ¿cuál es la necesidad que ustedes sienten que, frente a ese contexto, tiene el saber aprender riendo, conectándose, porque ustedes nos decían que son niños de cinco a 70 años? Esa capacidad también de poder conectarte a través de la risa a distintas generaciones, porque como dicen ustedes también, son ya como adultos los que principalmente vuelven a ser niños y también se vuelven a conectar con ello, ese espacio de la transgeneracionalidad, encontrarse entre distintas experiencias, ¿cómo lo van viendo frente al contexto en que vivimos?

M: Mira, en realidad la infancia siempre nos enseña y siempre es más sabia que nosotros los adultos que somos tan graves, tan serios. Los chiquillos saben reírse, saben crear, incluso la infancia en contextos de guerra sabe aun así sostener la risa. En realidad son ellos los que nos están enseñando a nosotros cómo sostener este mundo desde la esperanza, desde la ternura, desde la risa. Sostener lo más crudo, lo más difícil, pero sostenerlo desde ahí, saber que la lucha no es la lucha por el poder, es la lucha por la ternura, es la lucha por el amor. Es esa la lucha, y ellos lo saben mejor que nosotros. Entonces, a veces solo basta quedarse un poquito y ver, por ejemplo, cómo ellos resuelven sus conflictos, cómo ellos encuentran manera de crear en conjunto, como para que nosotros aprendamos. Esto es algo súper trillado y que todo el mundo lo dice, pero es verdad. Si los adultos, de pronto, calláramos un poco y observáramos cuáles son los mecanismos de interacción de los niños y niñas, aprenderíamos harto. Bueno, aprenderíamos harto también de cómo convivir. Yo te habla hace un rato de que es un espacio donde hay personas mapuche y no mapuche, y aprenderíamos harto de cómo convivir en estos espacios. Los mismos chiquillos, cuando les preguntamos por qué, por ejemplo, nos saludamos en mapuzungun, porque le ponemos un nombre al taller en mapuzungun, ellos mismos responden que es porque estamos en un territorio que es una nación mapuche. Y eso lo responden ellos sin necesidad de que nosotros les indiquemos nada, es su propia inteligencia y reflexión, y creo que es la inteligencia de ese corazón que está más despierto, que está latiendo más, que está más abierto a lo nuevo, está más abierto a lo distinto, que no le teme a lo distinto. Los adultos, en general, tememos a lo que es distinto, y ellos no. Ellos saben manejarse en ese distinto, en eso nuevo, en eso que es imprevisto también.

B: Los niños y niñas no están contaminados. Hace un momento hablábamos con Onésima de esto, que los niños no ven colores, no ven marcas, no ven esas cosas. Esas cosas se las enseñamos nosotros, los adultos. Entonces, como decía Mónica, la riqueza que vemos en estos niños y niñas, nos sigue enseñando que, pucha, dan ganas de… me acordé de un poema de Venancio Lisboa, creo, ‘quiero volver a mi esencia. Que vuelvan a los árboles las sillas y las mesas. El fuego y la ceniza vuelvan a su madera’. Dan ganas de volver al vientre de nuestra madre, para renacer y dejar estas contaminaciones y volver a ser niños y niñas, y volver a disfrutar del otro que, si bien es distinto es uno igual.

EA: Qué hermosa la propuesta de trabajar la danza, de trabajar desde el arte con los niños y las niñas, sobre todo cuando se viven períodos de criminalización, como que a veces está todo centrado en lo jurídico, súper centrado en el discurso público, invisibilizada la violencia, pero no en irnos sanarnos, como adultos, como niños y niñas. A partir del trabajo que ustedes hacen se genera una propuesta concreta de que lo que sucedió en el interior de nuestro ser, como consecuencia de vivir periodos de violencia, salga y no quede ahí haciendo daño, o comenzar a tratarlo de alguna forma. Pienso que es súper importante el trabajo que hacen desde la perspectiva de trabajar con niños y niñas que viven experiencias de violencia, porque es difícil hablarlo, el sistema tampoco te ofrece instancias para nadie, no es una preocupación. El autocuidado, la preocupación por lo emocional en general no está y menos tratándose de niños y niñas.

M: Y también el sentido de la sanación colectiva, que si bien cada cual tiene que hacer un camino individual y estamos llamados a hacer ese camino individual y a despertar la conciencia individual, también somos seres colectivos y esa sanación es colectiva, y se logra en lo colectivo. Y, por tanto, también estamos llamados a hacer un camino colectivo, en el que cada uno de nosotros deja de ser un individuo y pasa a ser parte de una colmena, de un todo. Y eso es muy bonito, porque a veces en la vida individual no logramos sanar ciertas cosas más que sanarlas en lo colectivo. Es muy bonito el trabajo y, además, está inserto en este espacio que es un espacio de recuperación, que es un espacio que se ha sostenido y se sigue sosteniendo, que es un espacio que, además, se abre también a esto, porque esto surge a partir de la misma necesidad que la gente ve de fortalecer la infancia desde estos lugares, que son un poco más alegres, un poco más amorosos. No es un proyecto que esté de la nada, sino que es un proyecto que está sostenido por todo un trabajo anterior que es este espacio, que antiguamente era la estación de trenes desde donde salió toda la madera y toda la riqueza de este lugar, y que ahora está en manos nuestras. Que está en manos nuestras para crear, para reunirnos, para juntarnos, para juntarnos ahora con los pichikeche, para juntarnos en otras oportunidades con los adultos, para irnos juntando todo el rato e irnos renovando todo el rato, ir resurgiendo y floreciendo todo el rato y en conjunto.

E: Qué importante saber que el cuidado y la capacidad de poder sostener la creatividad así como la risa, nos permite en este momento dar una respuesta efectiva no solamente la violencia que permanentemente vemos en nuestros territorios, con figuras policíacas invadiendo las escuelas o convirtiéndolas en cuárteles, sino que más bien frente a un contexto general que pareciera ser de individualismo, de agresividad, de una casi nula capacidad de conectar con estas otras formas del lenguaje que no son necesariamente las palabras. Y decir que somos cuerpo y que nos estamos cuidando juntas y juntos, y que estamos recuperando y convirtiendo la risa en nuestra principal capacidad de resistencia, de defensa. Por lo tanto, invitamos a las personas que también puedan informarse un poco más, conocer estas experiencias. ¿Ustedes tiene un espacio donde se pueda conocer más sobre esta experiencia que han venido desarrollando, Facebook, página web, alguna red social?

M: Bueno, todo se está publicando permanentemente en la página del trafkintuwe, allí está apareciendo cada sesión va apareciendo con su foto, sus pequeños videos, pequeños mensajes que van surgiendo desde los mismos niños y niñas. Así que ahí siempre se puede ir observando. Y también creemos, imaginamos y esperamos que esta experiencia, que sabemos se deben estar dando en otros lugares también, que quizás nosotros no las conocemos en este momento, pero seguramente que están, porque la danza, el teatro, las artes siempre han estado para eso. No son la danza de salón, no es el arte de las galerías, sino que está es la función real del arte, estar con la gente y crear, crearnos, recrearnos.

*Entrevista a Mónica, profesora de danza, y Bernardo, profesor de teatro. Segundo Txawun Pichikeche Red por la Defensa de la Infancia: Infancia Libre y sin Represión. Panguipulli, 18 y 19 de agosto. Cobertura realizada por la Red de Medios de Los Pueblos.

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